El suspenso de los museos valencianos

El equipo de Lavisible ha elaborado el primer informe Connecta Museu analizando, entre otras cosas, las estrategias en Social Media y el engagement de once de los museos valencianos más relevantes. El estudio ha concluido que a lo largo del año 2014 dichos museos no han hecho un buen uso de las redes sociales y que, por lo tanto, no han entendido su potencial. ¡Suspendidos!

Presencia pobre en perfiles activos; nula participación en las redes sociales de fotografía y audiovisuales más conocidas -Pinterest, Instagram, Youtube- y en la dirección de blogs; escasa comunicación con el usuario, que es bastante inactivo. Son algunas de las valoraciones finales de esta radiografía online.

Informe Lavisible tabla

No basta con estar presente en las redes sociales más populares sino que el museo debe interactuar y conectar con su público, generar un diálogo constante y bidireccional con el usuario, crear nuevos contenidos, dar la oportunidad al visitante online de participar y ser escuchado…

La adaptación al mundo virtual es inminente, pues “no estamos hablando del museo del futuro, hablamos del museo de hoy”.

Informe de Lavisible

Lavisible ha otorgado el premio de Connecta Museu 2014 al Centre Cultural La Beneficència por su completa estrategia en Social Media (www.valenciaplaza.com/ver/145731/museos-valencianos-redes-sociales)

Anuncios

Duchamp, Malraux y el museo ideal

Interactuar, aprender de forma autónoma, participar libremente… son acciones que el museo 2.0 nos permite a los internautas experimentar a través de su área virtual. Porque existen unas nuevas necesidades e intereses que nosotros, los seres neotecnológicos de este siglo, reclamamos en todos los aspectos de la vida, incluido el museo.

La imagen virtual como la conocemos hoy puede parecernos un recurso digital de lo más actual, casi futurista, sin embargo ya hace más de 20 años que los teóricos se preguntaban acerca de esa cosa que es lo virtual y debatían sobre su futura implantación en la sociedad y la cultura. A mediados del siglo XX, dos emblemáticos franceses concibieron dos ideas quizás un poco locas y seguro provocadoras en su época, consideradas los precedentes del museo virtual actual.

El museo portátil de Marcel Duchamp

Duchamp y su boîte en valise (www.centrodelaimagen.wordpress.com)

Duchamp y su boîte en valise (www.centrodelaimagen.wordpress.com)

El artista francés Marcel Duchamp ideó entre 1936 y 1941 un prototipo de museo viajero y portátil llamado boîte en valise (“caja en una maleta”), que consistía en una caja a modo de maleta manejable o maletín en el que exponía reproducciones en miniatura de sus pinturas y esculturas más significativas del ready-made. Una caja de viaje desplegable repleta de tesoros que le permitía llevar a todas partes sus grandes trabajos. En el año 1941, tras 5 años preparando las réplicas (hizo 300 copias con la idea de hacer 300 cajas), Duchamp expuso en París su primer museo portátil compuesto por 68 reproducciones y una obra original. El artista, que preparó personalmente las primeras 20 maletas conocidas como “de lujo” y varias más de la siguiente serie, añadía en cada uno de los ejemplares una pieza que lo distinguiera, que lo hiciese original y único. Por ejemplo, en su primer boîte en valise expuesto en la capital francesa introdujo tres obras nuevas: Air de Paris, Pliant de voyage y Fountain. Los siguientes museos portátiles no contenían ninguna pieza original, fueron elaborados en serie por unos jóvenes a los que Duchamp había contratado -porque se había cansado de su proceso repetitivo y lento-.

Museo portátil edición "de lujo" de Duchamp en la colección del MoMA (www.moma.org/interactives/exhibitions/1999/muse/artist_pages/duchamp_boite.html)

Museo portátil edición “de lujo” de Duchamp en la colección del MoMA (www.moma.org/interactives/exhibitions/1999/)

El museo portátil terminó de fabricarse después de la muerte de Duchamp en 1971. 

Marcel Duchamp originó una exposición transportable de sus obras no adherida a un lugar o museo en particular y, por lo tanto, totalmente accesible. Un importante precedente del museo virtual en cuanto al no-lugar, a la inexistencia de límites espacio-temporales, a su asequibilidad global y al disfrute personal e íntimo de las obras de arte.

El Museo Imaginario de André Malraux

El Museo Imaginario (Le Musée Imaginaire of World Sculpture) es un ensayo del año 1947 del escritor y ministro francés André Malraux donde manifiesta el problema del conocimiento parcial y “distorsionado” del mundo del arte, limitado a la visita del Museo del Louvre. La solución del ensayista viene de las fotografías de los objetos artísticos. Malraux analiza la fotografía como una plataforma accesible y universal, que por medio de la reproducción hace asequible la obra de arte al mundo entero.

Malraux con reproducciones de obras de arte de todas las culturas (www.beismagazine.com)

Malraux con reproducciones de obras de arte de todas las culturas (www.beismagazine.com)

La idea fundamental de El Museo Imaginario es que toda persona tenga la posibilidad de confeccionar su museo a medida, donde las exposiciones engloben aquellas obras de arte que más se ciñan a sus gustos e intereses particulares, a la sensibilidad artística de cada uno. A modo de libro de arte o álbum, con las páginas como paredes en las que colocar objetos artísticos, creamos nuestro museo ideal de forma subjetiva. Además, este museo imaginario no tiene paredes ni muros ni ningún límite de espacio y tiempo, es de carácter portátil e ilimitado.

En el estudio de André Malraux, el espectador es gestor expositivo al mismo tiempo, elige las obras y crea su museo ideal. Malraux elogió la accesibilidad que otorga la fotografía, pero ha sido la reproducción en masa de la tecnología digital la que ha permitido que el arte se propague a términos insospechados.

El museo virtual es una plataforma digital accesible, portátil, inmaterial, ilimitada, que posibilita la libertad en la información y en la elección de itinerarios, la intimidad y el silencio -que muchas veces el visitante no consigue en el espacio físico-… incluso nos permite la creación de exposiciones individualizadas, como el portal de Google Open Gallery. Hoy, el sueño de Malraux se ha hecho realidad gracias a la conectividad social que nos propone la red: el arte se difunde a lo largo y ancho de todo el mundo.

Si es tan válido o no como la contemplación directa de la obra de arte es otra cuestión…

Cultura bajo el agua: los Museos Subacuáticos

Restos de barcos, ciudades y edificios sepultados por las olas… en el fondo de mares y océanos yace un enorme e imprescindible testimonio de la historia de la humanidad. Arthur C. Clarke ya dijo una vez: “Cuán inadecuado es llamar al Planeta Tierra, cuando en realidad es Océano”.

La proteccion del Patrimonio Cultural Subacuatico. UNESCOEn 2001, la Convención celebrada por la UNESCO estableció la importancia del Patrimonio Cultural Subacuático y, en consecuencia, la obligación de conservarlo y protegerlo -de los cazadores de tesoros y la destrucción del entorno-. Entre otras cosas, se discutió sobre si debían extraerse o no los restos arqueológicos que el fondo de los mares preserva, llegando a la conclusión de la conservación in situ: deben permanecer sumergidos en las condiciones en que fueron descubiertos, en el caso de que no corran peligro, ya que se conservan mejor (la oscuridad y la falta de oxígeno frena el deterioro de la madera) y no pierden su significado al continuar en el contexto en el cual han permanecido durante siglos.

Si estas antigüedades históricas no pueden extraerse del mar y éste, además, suscita un gran interés al público -por el medio ambiente subacuático, el misterio que despierta…-, no es de extrañar que a partir de la Convención comenzara un proceso de creación de nuevos museos submarinos, pues si no puedes sacar esos vestigios del agua, ¿por qué no bajar a verlos? (“Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma”)

Los países cuyas costas están plagadas de materiales antiguos comenzaron así a “aprovecharse” -turísticamente hablando- de sus fondos marinos, extrayendo aquello que no corría peligro de deterioro para colocarlo en algún museo, o dejando sumergido el resto y acondicionando su espacio con el fin de desarrollar actividades de buceo o museos subacuáticos.

El pecio (restos de navíos) Nanhai nº1 fue extraído del Mar de China del Sur -donde probablemente se hundió cuando navegaba por la Ruta de la Seda hace más de 1000 años-, para ser expuesto en el Museo de la Ruta de la Seda Marítima dentro de una piscina transparente. En el Museo Vasa de Estocolmo (Suecia) se expone un pecio que naufragó en su puerto en 1628. En Turquía, en el Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum, hay un barco llamado Uluburun elaborado entre el 1316 y 1305 a. C. El ARQUA de Cartagena cuenta con unas vigas de madera del siglo VII a. C. pertenecientes al barco fenicio Mazarrón I. Y así muchísimos más ejemplos de navíos, pecios, monedas, ánforas y demás tesoros subacuáticos.

Pecio fenicio del ARQUA (menudaeslahistoria.com / wikipedia)

Pecio fenicio en el ARQUA (menudaeslahistoria.com / wikipedia)

Una opción más innovadora es conservar los restos arqueológicos sumergidos en la costa y desarrollar atracciones-visitas (con recorrido, guías, mapas…) para los buceadores. Son los llamados “Parques Subacuáticos”. Es el caso de Cesarea, ciudad construida por el rey Herodes y actualmente bajo el agua de la costa mediterránea de Israel, del Santuario Marino Nacional de los Cayos de Florida o del pecio del buque Kronprins Gustav Adolf sumergido en la costa de Helsinki, Finlandia, y declarado parque subacuático histórico marítimo.

Santuario Marino Nacional de los Cayos, Florida (noticias24.com)

Santuario Marino Nacional de los Cayos, Florida (noticias24.com)

El problema es que estos parques están destinados a submarinistas experimentados, cualquier persona no puede acceder a esas maravillas históricas.

Por esta razón, para que el fondo cultural marino esté al alcance del público en general, los países más arriesgados -incluso más locos podríamos decir- han llevado o están llevando a cabo proyectos de construcción de museos subacuáticos que aúnan exposiciones en tierra con visitas bajo el agua.

A 6-8 metros de profundidad en las aguas de la bahía de Alejandría, en Egipto, se hayan las ruinas del Faro de Alejandría y del Palacio de Cleopatra (engullidos por el mar en el siglo XIV a causa de unos terremotos), la Esfinge, restos de barcos griegos y romanos… ¿Cómo mostrar al público todos estos vestigios?

El Museo Arqueológico Subacuático de Alejandría constaría de una estructura principal en tierra, donde se expondrían los objetos extraídos del mar, y de un espacio debajo del agua con paredes transparentes del que saldría un túnel hacia un patio submarino ubicado en el fondo de la bahía.

Proyecto del Museo Arqueológico Subacuático de Alejandría (terraeantiqvae.com)

Proyecto del Museo Arqueológico Subacuático de Alejandría (terraeantiqvae.com)

Una roca de unos 1.600 metros de largo y repleta de grabados e inscripciones se haya sumergida bajo las aguas del embalse de las Tres Gargantas, en Baiheliang (China). Se trata de las más antiguas inscripciones hidrológicas del mundo, que registran 1.200 años de cambios en el nivel del agua del río Yangtsé, datos sobre las cosechas, los títulos de los miembros de la dinastía Tang… El sitio arqueológico ha sido convertido en el Museo Subacuático de Baiheliang, compuesto de dos túneles que bajan hacia el río desde la orilla y permiten ver las inscripciones más relevantes.

Museo Subacuático de Baiheliang, China (espanol.cntv.cn)

Museo Subacuático de Baiheliang, China (espanol.cntv.cn)

Pero estos museos tampoco se libran de problemas, pues, además de necesitar una gran inversión económica, el pillaje aún interviene en la zona y la contaminación de las aguas provoca falta de visibilidad. La solución al primer inconveniente sería prohibir la pesca y el turismo en la zona y, al segundo, promover campañas periódicas de limpieza.

Merece una especial mención el Museo Subacuático de Arte o MUSA en Cancún por su innovadora idea de regeneración del fondo marino a partir de esculturas. Me explico… En esta zona marina pueden verse los daños generados por tormentas tropicales, huracanes, etc., sufriendo los arrecifes coralinos un fuerte deterioro en los últimos tiempos. Jaime González Cano y Roberto Díaz Abraham idearon un plan para conservar y regenerar esos arrecifes, y así retornar el atractivo turístico al lugar: sumergir esculturas elaboradas con un cemento especial parecido al ecosistema en las que se insertarían corales con el fin de crear nuevos arrecifes. De esta forma, el arte se convierte en el mismo mecanismo de conservación, puesto que regenera y desarrolla la vida marina.

MUSA, Cancún (musacancun.com)

MUSA, Cancún (musacancun.com)

¿No os parece una gran idea la de “echar un cable” a nuestro ecosistema marino?, ¿es el revolucionario futuro sostenible lo que está ganando terreno?

Los museos subacuáticos y los parques submarinos son parte de la nueva museología que está irrumpiendo en nuestro mundo cada vez con más fuerza.

El fondo del mar también forma parte de nuestra historia y es razonable querer conocer aquello que guarda. Y como Jason deCaires Taylor, el escultor del MUSA, dijo: “Ya que todos fuimos originados del mar, creo que los humanos tenemos un deseo intrínseco, una fascinación por regresar”.

Más información del Patrimonio Cultural Subacuático:
http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/underwater-cultural-heritage/the-underwater-heritage/

En busca del perdido Templo de Salomón

A lo largo de los siglos muchos han considerado el Templo de Salomón la maravilla máxima del mundo antiguo y, como tal, ha generado misterios, pues, además, nada ha llegado a nuestros días del templo original.

Tres veces fue destruido el “Templo de los templos”. El primero se levantó en el siglo X a. C. para sustituir al Tabernáculo que hasta entonces se utilizaba para el culto, pero adquirió importancia cuando el rey Salomón lo agrandó y enriqueció. Tras la muerte de Salomón, sin embargo, el rey babilonio Nabucodonosor II saqueó y destruyó el templo (en el 586 a. C.), además de cautivar a los habitantes del Reino de Judá. Cuando años después regresaron del cautiverio, los judíos se preocuparon por reconstruirlo, comenzando las obras del Segundo Templo en el 535 a. C. No obstante, el templo fue de nuevo destruido en el 19 a. C., aunque esta vez para que el rey Herodes pudiese renovarlo. La población judía se reveló contra el Imperio Romano en el 66 y, cuando tres años más tarde el emperador Tito mandó a las legiones a reconquistar el territorio, el Tercer Templo fue destruido.

Maqueta del Templo de Salomón (desmontandoassassinscreed.wordpress.com)

Maqueta del Templo de Salomón (desmontandoassassinscreed.wordpress.com)

La naturaleza humana parecía estar en contra de que esta construcción perdurase. Quizás su destino fuese el de provocar leyendas, generar disputas y ser la mayor inspiración artística de todos los tiempos. Pintores, escultores, arquitectos, etc. han querido a lo largo de la historia marcar el prestigioso símbolo del templo en sus obras, ya que, como inspiración directa de Dios, ellos también habrían recibido su divino influjo.

Reconstrucción del templo por Francisco Vatablus (1540)

Reconstrucción del templo por Francisco Vatablus (1540)

Las primeras informaciones que del templo se tenían provenían de las Sagradas Escrituras, sobre todo de testimonios de sabios griegos contemporáneos a sus destrucciones. Estos eruditos helenos, como Flavio Josefo, describen el templo como un recinto cuadrado (“la ciudad es un cuadrado de 12.000 estadios…”), pero no todos hicieron caso a estas palabras.

Justiniano, sintiéndose orgulloso de su obra Santa Sofía de Constantinopla, dijo: “¡Salomón, te he vencido!”. La Iglesia tiene una gran cúpula circular que destaca sobre la construcción cuadrada, por lo que la cita dio a entender que el Templo de Salomón había sido semicircular y que Justiniano no hizo más que imitarlo.

La Cúpula de la Roca (recinto sagrado donde los haya con la capacidad de aunar en armonía a las tres grandes religiones), se pensó durante las Cruzadas como templo salomónico. Y así se hizo, ya que las Órdenes que habían estado en Oriente trajeron a Occidente el modelo circular del Templo de Salomón. El rigor científico de los antiguos textos se desprecia ante el esplendor del semicircular Templo de la Roca y se veneran las leyendas que ven el antiguo templo como una construcción cuadrada y, a su vez, circular.

Cúpula de la Roca

A partir de entonces, los grabados, las pinturas, las construcciones, etc. cuya finalidad es mostrar el Templo de Salomón se suceden. Las recurrentes a partir del Barroco columnas salomónicas son una evocación del antiguo templo, teniendo así las edificaciones un pedacito de esta leyenda. Pintores como Tintoretto y Giotto pintaron lienzos en cuyos fondos aparecen estructuras circulares a modo de templete que reflejan las creencias sobre el templo. Incluso construcciones completas tienen el argumento del antiguo templo como hilo conductor, como ocurre con la Basílica de San Pedro del Vaticano. El Templo de Salomón se convierte así en el “Templo origen de todos”.

Izquierda: "Los desposorios de la Virgen" de Rafael, 1504 (http://arteparaninnos.blogspot.com.es). Derecha: Templete de San Pietro in Montorio de Bramante (http://suarezdefigueroa.es)

Izquierda: “Los desposorios de la Virgen” de Rafael, 1504 (arteparaninnos.blogspot.com.es). Derecha: Templete de San Pietro in Montorio de Bramante (suarezdefigueroa.es)

Una corriente de sabios recreó el templo a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento de una forma más verídica, apoyándose de nuevo en los textos históricos y volviendo a la conclusión de que el templo salomónico tenía una planta rectangular o cuadrada. Algunos de éstos fueron Maimónides y Nicolás de Lira.

Humanistas españoles del siglo XVI interpretaron los textos que citaban el templo. Entre ellos destaca Juan Bautista Villalpando, quien defendía que si el Templo de Salomón había sido inspirado por Dios y se conocían sus medidas, formas, reglas, etc., se conocerían las pautas de la arquitectura perfecta. Villalpando explicó que Dios había creado el estilo clásico para el templo, y que las culturas griega y romana lo habían adoptado, uniendo así la arquitectura pagana y la divina; para construir el templo ideal sólo había que utilizar los órdenes clásicos. La influencia de la teoría de Villalpando fue tal que el Monasterio de El Escorial fue construido con sus pautas, recreando el complejo de planta cuadrada el mismo Templo de Salomón; también se siguieron las descripciones y medidas que Flavio Josefo en el siglo I d. C. escribió en sus tratados.

Las semejanzas entre la planta y el alzado de la fachada elaborados por Villalpando y la construcción real del Monasterio son indiscutibles

Las semejanzas entre la planta y el alzado de la fachada elaborados por Villalpando y la construcción real del Monasterio son indiscutibles (wikipedia, otraorillahistoria.foroactivos.net, caputanguli.blogspot.com)

De esta forma, el Monasterio de El Escorial fue levantado como un nuevo Templo de Jerusalén, como un nuevo Templo de y para Dios. No se sabe con exactitud porqué Felipe II mandó a construir el monasterio bajo la influencia del antiguo templo, si por mero modelo o por ideas esotéricas, pero las referencias son claras. También las riquezas que describen los textos (“la estructura de la muralla es de jaspe y la ciudad de oro puro. Y los fundamentos de la ciudad adornados de toda clase de piedras preciosas…”) fueron copiadas en el complejo español. Felipe II, como constructor del Nuevo Templo, ha sido considerado el nuevo Salomón.

Y, como siempre, reyes, nobles, el clero, etc. invirtieron dinero, esfuerzo y mano de obra humana para buscar un sueño cristiano casi imposible. Hoy en día tenemos un magnífico complejo monacal en Madrid, que hace pensar que todo mereció la pena… ¿O no?

Chapuzas en la gestión del Patrimonio

Siempre he pensado que el Patrimonio español estaba muy bien gestionado por profesionales del sector, por gente competente. Vas a los museos y te encuentras espacios bien distribuidos, cartelas informativas en cada obra, piezas restauradas, etc. Pero en los últimos meses estoy escuchando más que nunca -y seguramente por estar metiéndome en el “mundillo”- que en realidad es una auténtica chapuza. Museos que se equivocan en la catalogación, cuadros cuyas cartelas son poco o nada informativas (o están erróneas), lugares o exposiciones desvalijadas por personas no cualificadas, colecciones o piezas mal conservadas por su no valoración, es decir, por no estar catalogadas… Pues, aunque parezca una tontería, la catalogación es fundamental para la conservación del Patrimonio, ya que podríamos tener en nuestras manos una guitarra barroca del siglo XVIII sin enterarnos. No valorar el Patrimonio supone su descontrol, tratar los bienes con su debido cuidado es primordial.

Y lo que me parece más indignante de todo esto es: si hay tantos errores y todavía queda tanto por hacer, ¿en qué se invierte el dinero destinado a la gestión del Patrimonio?, ¿realmente lo vemos materializado en nuestros bienes? El caso es que se invierten millones de euros en conservación y restauración de piezas -lo cual me parece fantástico, no me malinterpretéis- y en ocasiones se cometen auténticas barbaridades. Porque, señores, restaurar un bien material no supone añadirle piezas, limpiarle el polvo o colocarle tornillos, tarde de trabajo que perfectamente puede constar 6.000 euros; si vas a cobrar esa enorme cantidad, al menos dígnate en hacer bien tu trabajo, ¿no? No critico a los profesionales que, como tales, investigan la pieza y la restauran según su época, sino a las subcontratas y demás empresas que se supone que deben estar formadas por personas competentes. Su incompetencia puede llegar a costar muy caro, tanto en el tema económico como en el desastre que pueden llegar a causar en el Patrimonio.

¿Cómo es capaz la gente de jugar así, de beneficiarse con esa cara dura de algo tan importante?, ¿tan fácil es estafar? No, pero seguro que aquél que cobró esa millonada por una chapuza era hijo, cuñado, amigo de quien disponía del dinero. Es la historia de siempre, la avaricia española, la picaresca típica de nuestro país. ¡Y aún hay más! Hay quien “pide” piezas -quiero decir obras de arte- y se hace con ellas para exponerlas a las visitas en el salón de su casa. Es decir, que si nadie mira se reparten el botín cual piratas. Es surrealista. Por eso luego miras catálogos e inventarios y algunas obras se consideran “desaparecidas”… ¡Es mentira, están en poder de gente sin escrúpulos! ¡Que el Patrimonio es de todos, no de unos pocos!

¿Y nos extrañamos de que España esté en crisis, de que el pueblo actúe contra los políticos, que los consideren ladrones? Estos casos demuestran que lo son. Es la historia de la picaresca española.

El Velázquez oriolano

Ni Nicolás de Villacis ni Alonso Cano, ¡Velázquez! La Tentación de Santo Tomás es un cuadro del gran Velázquez, aunque en un principio nadie apostaba por su autoría -su paternidad artística fue atribuida recientemente, hacia 1920-, porque ¿qué hace un lienzo de este famoso pintor español en una ciudad tan pequeña como Orihuela? Aunque todos sabemos la importancia que la ciudad experimentó en su pasado…

“La Tentación de Santo Tomás” de Velázquez, 1631-33

Orihuela tiene el privilegio de contar con este cuadro entre sus obras y no por casualidades históricas ni saqueos ni guerras. La Tentación de Santo Tomás fue pintado en 1631-33 expresamente para el Colegio de Santo Domingo de Orihuela, fue un regalo de la Corte española para aquellos oriolanos. Pero, ¿por qué el mismo rey de España Felipe IV quiso entregarle un obsequio tan espectacular a esta ciudad alicantina? Todo tiene una explicación.

En 1628 se reúne la Congregación de las Santas Iglesias Metropolitanas y Catedrales de Castilla y León en Madrid para repartir el subsidio de 420.000 ducados impuesto al clero por el Papa Pío IV. El representante de la Catedral de Orihuela acude a la reunión, sin embargo, por mandato papal, el Colegio de Santo Domingo quedaba excluido de ese subsidio. El Colegio envía a Madrid a finales de 1630 a fray Tomás de Rocamora para negociar y hacer frente al pleito contra la Catedral y el fiscal del rey.

Ya en febrero de 1631, fray Antonio de Sotomayor, confesor del rey entre otras cosas y encargado de dirigir el pleito, da sentencia a favor del Colegio. El Colegio de Santo Domingo, profundamente agradecido con su compañero de orden Antonio de Sotomayor, envía durante años regalos a la capital: confituras, mantequilla, agua de azahar, granadas, turrones… Pero “su deuda” con el confesor real persiste, por lo que el Colegio nombra a Antonio de Sotomayor a finales de 1631 protector del Colegio de Santo Domingo. El confesor real, agradecido por este nombramiento y demás elogios y regalos, pidió a Velázquez que confeccionase el Santo Tomás.

Colegio de Santo Domingo

Los oriolanos comprendieron desde un primer momento la importancia de la obra maestra que se les obsequiaba, tanto por su artista como por la procedencia -venía de la misma Corte- y el tema religioso tratado.

Tomás de Aquino sintió desde bien joven su vocación religiosa. Tras sus estudios en la Universidad de Nápoles, entra en contacto con los Padres Dominicos, entusiasmándose y queriendo ingresar en la orden de Santo Domingo. Desde el primer momento, su familia se opone e intenta por todos los medios cambiar su decisión, llegando sus hermanos a secuestrarlo y encerrarlo en el castillo de Rocaseca. No consiguen quitarle el hábito de dominico, así que le envían a una prostituta para tentarlo y hacerle pecar. El joven fraile la rechaza y la hace huir amenazándola con un tizón encendido que saca del fuego de la chimenea. En el cuadro de Velázquez, el tizón está en el suelo en un primer plano, con el que Santo Tomás, además de echar a la mujer de mala vida -a la que se ve salir despavorida de la estancia por la puerta del fondo-, traza una cruz en la pared.

Esa noche, Tomás de Aquino sueña que dos ángeles bajan del Cielo para entregarle una cinta blanca, símbolo de castidad y pureza. Este momento también queda reflejado en el lienzo: el ángel de la túnica anaranjada sostiene al fraile en su desmayo mientras el otro ángel vestido de rosa prepara el cinto blanco para ceñírselo.

Velázquez se arrepintió de vestir al ángel de la izquierda con una túnica que cubría todo el suelo, por lo que rectificó este aspecto y se la pintó cayendo de forma recta. El artista no se preocupó mucho por cubrir este “error”, pues se ve perfectamente el primer trazo que hizo de la túnica.

“Arrepentimiento” de Velázquez

La Tentación de Santo Tomás, tras estar durante siglos en el Salón de Grados de la Universidad, en el Palacio Episcopal y más recientemente en la sacristía de la Catedral, hoy en día se halla en el restaurado Palacio convertido en Museo Diocesano de Arte Sacro de Orihuela.

Si todavía no conoces este Velázquez, ¡haz una escapada a Orihuela y su museo! Quizás sólo así comprendas porqué el confesor Antonio de Sotomayor regaló esta maravilla a tan maravillosa ciudad.

Historia y evolución del MUSEO

El ICOM (Consejo Internacional de Museos) definió en 1974 el museo como “una institución sin fines de lucro, un mecanismo cultural dinámico, evolutivo y permanentemente al servicio de la sociedad urbana y a su desarrollo, abierto al público en forma permanente que coordina, adquiere, conserva, investiga, da a conocer y presenta, con fines de estudio, educación, reconciliación de las comunidades y esparcimiento, el patrimonio […]. En años siguientes se fueron añadiendo más detalles a esta definición clásica, como que también hay un fin de protección, de promoción científica y cultural, y de disfrute.

Museo del Louvre

Pero no siempre hubo museos tal y como hoy los entendemos, con la función de compromiso con la sociedad, sino más bien colecciones privadas pertenecientes a las élites, movidas éstas por el afán de poseer objetos admirados y, por ende, prestigio. ¿Cómo evolucionaron estas colecciones?, ¿por qué el ser humano comenzó a acumular arte?, ¿cuál fue el primer museo de la historia?

En el Antiguo Egipto, las tumbas halladas dentro de las pirámides pueden considerarse pequeños museos en tanto que acumulaban objetos, inscripciones, etc., aunque esta reunión de bienes tenía un fin simbólico relacionado con “el más allá”.

Las primeras colecciones consistían en la acumulación de los tesoros conseguidos en saqueos de guerra. La exposición pública de tesoros más antigua de la que se tiene constancia se remonta al 1176 a. C. y mostraba las piezas saqueadas por los hititas en Babilonia. Una de las colecciones más importantes de la época, también en Babilonia, fue la del Palacio de Nabucodonosor, el llamado “Gabinete de Maravillas de la Humanidad”.

El coleccionismo tuvo su verdadero origen en Grecia. El término museion -del cual deriva la palabra “museo”- se aplicaba tanto a las escuelas filosóficas y científicas como a los santuarios dedicados a las Musas. En el siglo V a. C., Pericles dotó a la Acrópolis de Atenas de una pinakotheke. Ambas instituciones son consideradas precedentes del museo moderno.

El Museión es el gran centro cultural de enseñanza libre e intercambio de conocimientos del Museo de Alejandría, fundado en el 285 a. C. El complejo estaba formado por la famosa biblioteca, por salas de conferencias, laboratorios y observatorios donde se comentaban textos, se investigaba, se impartían clases…

Villa Adriana

En la gran época de Roma, el coleccionismo de piezas artísticas procedentes aún de botines de guerra empezó a considerarse un símbolo de prestigio social, siendo éstas ahora de carácter privado. La aristocracia exponía las piezas en sus casas o jardines y las enseñaba con gran orgullo. Un ejemplo es la colección de la Villa Adriana en Tívoli, donde el emperador Adriano y sus sucesores reunieron esculturas expoliadas formando una especie de museo al aire libre. Sin embargo, el término romano museum continúa designando a lugares donde se llevan a cabo discusiones filosóficas.

Interior de la Basílica de San Marcos

Es el clero el que, durante la Edad Media, se hace cargo de los denominados “tesoros eclesiásticos”, compuestos de piezas litúrgicas y demás bienes espirituales. De esta forma, las iglesias se convierten en museos públicos y populares -pues están financiados por el pueblo- donde se protegen y exhiben obras artístico-religiosas. Ejemplos de estas colecciones son los tesoros de Carlomagno, el de la Basílica de San Marcos en Venecia y los derivados del saqueo de las Cruzadas.

El cambio aparece cuando se empieza a valorar el objeto en sí mismo y no por el mensaje (religioso) que trasmite al público, y cuando se adquiere un mayor gusto por lo profano. Las obras comienzan a independizarse del edificio que las acoge, de las iglesias, y a adquirir un fin comercial, expandiéndose así el mercado del arte.

Durante el Renacimiento, las colecciones dan un enorme prestigio social y económico, de ahí que cobren tanta importancia las familias de mecenas italianas, como los MédiciEl duque Cosme I de Médici encargó en 1559 la construcción de los Uffizzi. Muchos expertos lo consideran el primer edificio creado con la finalidad de museo, que incluso preveía guías para los turistas, pero los Uffizi no llegaron a convertirse en una institución pública.

En el caso francés, Francisco I, fascinado por el Renacimiento italiano, se interesó en poseer antigüedades clásicas y pinturas, y en reunirlas en la colección del Palacio de Fontainebleau.

Durante los siglos XVI y XVII, época de los grandes descubrimientos, aparecen en Centroeuropa las “Cámaras artísticas”, consideradas antecesores directos de los patrimonios artísticos nacionales de las Asignar imagen destacadaCasas Reales, donde se originan los grandes museos europeos. En estos cuartos se exponían bajo una ordenación, inventariado y catalogación objetos extraños procedentes de las exploraciones.

La nueva posición de la burguesía le permite a ésta acceder al coleccionismo, rompiéndose así el monopolio del arte -hasta entonces en manos del clero, de la monarquía y de la aristocracia-. El nuevo arte burgués y laico genera la “Pintura de Gabinetes”, pequeñas habitaciones cuyos muros están totalmente cubiertos de pinturas y esculturas.

Pintura de Gabinetes: “El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas” David Teniers II, 1651

Para los especialistas, el primer museo-institución de carácter público es el Ashmolean Museum de Oxford de 1683. El museo tenía una normativa administrativa, de catalogación, inventariado y conservación, estableció las horas de visita, las tarifas de entrada, etc. Sin embargo, se considera una experiencia aislada.

La Revolución francesa produce una transformación ideológica en los siglos XVIII-XIX que también se refleja en el coleccionismo. Con la reivindicación por parte del pueblo de soberanía nace un nuevo concepto de patrimonio público: “dar al pueblo lo que le pertenece”, es decir, que el pueblo debe disfrutar de los bienes artísticos. La creación de las Academias de Arte, los descubrimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano, la fundación de las primeras grandes casas de subastas y la aparición de los primeros tratados de Museología también impulsaron esta nueva idea.

El acontecimiento más importante en materia museística fue la apertura en 1793 del Museo de la República (del Museo del Louvre), en el que se exponían los bienes de la corona que habían sido nacionalizados, que habían pasado de manos privadas a ser usufructo del pueblo francés.

Antiguo Museo de la República (Museo del Louvre)

Este primer museo nacional público provocó la creación y expansión de muchos otros por toda Europa a lo largo del siglo XIX.

Y de esta forma el pueblo pudo considerarse “dueño” del arte y pudo disfrutar de él libremente, pues el museo se puso al servicio de y se comprometió con la sociedad.