Chapuzas en la gestión del Patrimonio

Siempre he pensado que el Patrimonio español estaba muy bien gestionado por profesionales del sector, por gente competente. Vas a los museos y te encuentras espacios bien distribuidos, cartelas informativas en cada obra, piezas restauradas, etc. Pero en los últimos meses estoy escuchando más que nunca -y seguramente por estar metiéndome en el “mundillo”- que en realidad es una auténtica chapuza. Museos que se equivocan en la catalogación, cuadros cuyas cartelas son poco o nada informativas (o están erróneas), lugares o exposiciones desvalijadas por personas no cualificadas, colecciones o piezas mal conservadas por su no valoración, es decir, por no estar catalogadas… Pues, aunque parezca una tontería, la catalogación es fundamental para la conservación del Patrimonio, ya que podríamos tener en nuestras manos una guitarra barroca del siglo XVIII sin enterarnos. No valorar el Patrimonio supone su descontrol, tratar los bienes con su debido cuidado es primordial.

Y lo que me parece más indignante de todo esto es: si hay tantos errores y todavía queda tanto por hacer, ¿en qué se invierte el dinero destinado a la gestión del Patrimonio?, ¿realmente lo vemos materializado en nuestros bienes? El caso es que se invierten millones de euros en conservación y restauración de piezas -lo cual me parece fantástico, no me malinterpretéis- y en ocasiones se cometen auténticas barbaridades. Porque, señores, restaurar un bien material no supone añadirle piezas, limpiarle el polvo o colocarle tornillos, tarde de trabajo que perfectamente puede constar 6.000 euros; si vas a cobrar esa enorme cantidad, al menos dígnate en hacer bien tu trabajo, ¿no? No critico a los profesionales que, como tales, investigan la pieza y la restauran según su época, sino a las subcontratas y demás empresas que se supone que deben estar formadas por personas competentes. Su incompetencia puede llegar a costar muy caro, tanto en el tema económico como en el desastre que pueden llegar a causar en el Patrimonio.

¿Cómo es capaz la gente de jugar así, de beneficiarse con esa cara dura de algo tan importante?, ¿tan fácil es estafar? No, pero seguro que aquél que cobró esa millonada por una chapuza era hijo, cuñado, amigo de quien disponía del dinero. Es la historia de siempre, la avaricia española, la picaresca típica de nuestro país. ¡Y aún hay más! Hay quien “pide” piezas -quiero decir obras de arte- y se hace con ellas para exponerlas a las visitas en el salón de su casa. Es decir, que si nadie mira se reparten el botín cual piratas. Es surrealista. Por eso luego miras catálogos e inventarios y algunas obras se consideran “desaparecidas”… ¡Es mentira, están en poder de gente sin escrúpulos! ¡Que el Patrimonio es de todos, no de unos pocos!

¿Y nos extrañamos de que España esté en crisis, de que el pueblo actúe contra los políticos, que los consideren ladrones? Estos casos demuestran que lo son. Es la historia de la picaresca española.

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Dragon Rapide

A todos nos han contado que la Guerra Civil española comenzó con el golpe de estado de Francisco Franco (y de Mola y Sanjurjo) el 18 de julio de 1936 y que la chispa de todo fue el asesinato del teniente socialista José del Castillo (muy posiblemente a manos de falangistas), conocido por su intervención en los sucesos de Asturias en octubre del 34, y la represalia de los republicanos matando a su vez a José Calvo Sotelo (el 13 de julio). Entonces, Franco y el resto se cabrearon del todo y decidieron adelantar el golpe militar que ya estaba siendo preparado desde unos meses atrás con el fin de acabar con la República.

Sin embargo, recientemente he leído algo que me ha llamado mucho la curiosidad (Menudas historias de la historia de Nieves Concostrina) y es que la Guerra Civil no comenzó así, sino que ya desde el 6 de julio del 36 el asunto se puso en marcha. Parece ser que el director del ABC, Juan Ignacio Luca de Tena, ordenó a su corresponsal en Londres, Luís Bolín, que sacase todo el dinero del banco (no he podido averiguar cuál), que alquilase un avión y que lo llevase “disimulando” a Canarias. Allí estaría Franco preparado para trasladarse al norte de Marruecos, ponerse al frente de las tropas y así comenzar el golpe. Este es el llamado vuelo del Dragon Rapide. Además, el vuelo tenía la ayuda y la asesoría aeronáutica del ingeniero Juan de la Cierva, y la financiación de Juan March y del duque de Alba.

En fin, que en el asunto estaban metidos muchos hombres influyentes, lo cual es lógico, pues sino ni el golpe de estado hubiese triunfado ni un tipo como Franco hubiera estado tanto tiempo en el poder.

Por si a alguien le interesa informarse más en profundidad sobre este tema, aconsejo ver la película de 1986 Dragon Rapide.