En busca del perdido Templo de Salomón

A lo largo de los siglos muchos han considerado el Templo de Salomón la maravilla máxima del mundo antiguo y, como tal, ha generado misterios, pues, además, nada ha llegado a nuestros días del templo original.

Tres veces fue destruido el “Templo de los templos”. El primero se levantó en el siglo X a. C. para sustituir al Tabernáculo que hasta entonces se utilizaba para el culto, pero adquirió importancia cuando el rey Salomón lo agrandó y enriqueció. Tras la muerte de Salomón, sin embargo, el rey babilonio Nabucodonosor II saqueó y destruyó el templo (en el 586 a. C.), además de cautivar a los habitantes del Reino de Judá. Cuando años después regresaron del cautiverio, los judíos se preocuparon por reconstruirlo, comenzando las obras del Segundo Templo en el 535 a. C. No obstante, el templo fue de nuevo destruido en el 19 a. C., aunque esta vez para que el rey Herodes pudiese renovarlo. La población judía se reveló contra el Imperio Romano en el 66 y, cuando tres años más tarde el emperador Tito mandó a las legiones a reconquistar el territorio, el Tercer Templo fue destruido.

Maqueta del Templo de Salomón (desmontandoassassinscreed.wordpress.com)

Maqueta del Templo de Salomón (desmontandoassassinscreed.wordpress.com)

La naturaleza humana parecía estar en contra de que esta construcción perdurase. Quizás su destino fuese el de provocar leyendas, generar disputas y ser la mayor inspiración artística de todos los tiempos. Pintores, escultores, arquitectos, etc. han querido a lo largo de la historia marcar el prestigioso símbolo del templo en sus obras, ya que, como inspiración directa de Dios, ellos también habrían recibido su divino influjo.

Reconstrucción del templo por Francisco Vatablus (1540)

Reconstrucción del templo por Francisco Vatablus (1540)

Las primeras informaciones que del templo se tenían provenían de las Sagradas Escrituras, sobre todo de testimonios de sabios griegos contemporáneos a sus destrucciones. Estos eruditos helenos, como Flavio Josefo, describen el templo como un recinto cuadrado (“la ciudad es un cuadrado de 12.000 estadios…”), pero no todos hicieron caso a estas palabras.

Justiniano, sintiéndose orgulloso de su obra Santa Sofía de Constantinopla, dijo: “¡Salomón, te he vencido!”. La Iglesia tiene una gran cúpula circular que destaca sobre la construcción cuadrada, por lo que la cita dio a entender que el Templo de Salomón había sido semicircular y que Justiniano no hizo más que imitarlo.

La Cúpula de la Roca (recinto sagrado donde los haya con la capacidad de aunar en armonía a las tres grandes religiones), se pensó durante las Cruzadas como templo salomónico. Y así se hizo, ya que las Órdenes que habían estado en Oriente trajeron a Occidente el modelo circular del Templo de Salomón. El rigor científico de los antiguos textos se desprecia ante el esplendor del semicircular Templo de la Roca y se veneran las leyendas que ven el antiguo templo como una construcción cuadrada y, a su vez, circular.

Cúpula de la Roca

A partir de entonces, los grabados, las pinturas, las construcciones, etc. cuya finalidad es mostrar el Templo de Salomón se suceden. Las recurrentes a partir del Barroco columnas salomónicas son una evocación del antiguo templo, teniendo así las edificaciones un pedacito de esta leyenda. Pintores como Tintoretto y Giotto pintaron lienzos en cuyos fondos aparecen estructuras circulares a modo de templete que reflejan las creencias sobre el templo. Incluso construcciones completas tienen el argumento del antiguo templo como hilo conductor, como ocurre con la Basílica de San Pedro del Vaticano. El Templo de Salomón se convierte así en el “Templo origen de todos”.

Izquierda: "Los desposorios de la Virgen" de Rafael, 1504 (http://arteparaninnos.blogspot.com.es). Derecha: Templete de San Pietro in Montorio de Bramante (http://suarezdefigueroa.es)

Izquierda: “Los desposorios de la Virgen” de Rafael, 1504 (arteparaninnos.blogspot.com.es). Derecha: Templete de San Pietro in Montorio de Bramante (suarezdefigueroa.es)

Una corriente de sabios recreó el templo a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento de una forma más verídica, apoyándose de nuevo en los textos históricos y volviendo a la conclusión de que el templo salomónico tenía una planta rectangular o cuadrada. Algunos de éstos fueron Maimónides y Nicolás de Lira.

Humanistas españoles del siglo XVI interpretaron los textos que citaban el templo. Entre ellos destaca Juan Bautista Villalpando, quien defendía que si el Templo de Salomón había sido inspirado por Dios y se conocían sus medidas, formas, reglas, etc., se conocerían las pautas de la arquitectura perfecta. Villalpando explicó que Dios había creado el estilo clásico para el templo, y que las culturas griega y romana lo habían adoptado, uniendo así la arquitectura pagana y la divina; para construir el templo ideal sólo había que utilizar los órdenes clásicos. La influencia de la teoría de Villalpando fue tal que el Monasterio de El Escorial fue construido con sus pautas, recreando el complejo de planta cuadrada el mismo Templo de Salomón; también se siguieron las descripciones y medidas que Flavio Josefo en el siglo I d. C. escribió en sus tratados.

Las semejanzas entre la planta y el alzado de la fachada elaborados por Villalpando y la construcción real del Monasterio son indiscutibles

Las semejanzas entre la planta y el alzado de la fachada elaborados por Villalpando y la construcción real del Monasterio son indiscutibles (wikipedia, otraorillahistoria.foroactivos.net, caputanguli.blogspot.com)

De esta forma, el Monasterio de El Escorial fue levantado como un nuevo Templo de Jerusalén, como un nuevo Templo de y para Dios. No se sabe con exactitud porqué Felipe II mandó a construir el monasterio bajo la influencia del antiguo templo, si por mero modelo o por ideas esotéricas, pero las referencias son claras. También las riquezas que describen los textos (“la estructura de la muralla es de jaspe y la ciudad de oro puro. Y los fundamentos de la ciudad adornados de toda clase de piedras preciosas…”) fueron copiadas en el complejo español. Felipe II, como constructor del Nuevo Templo, ha sido considerado el nuevo Salomón.

Y, como siempre, reyes, nobles, el clero, etc. invirtieron dinero, esfuerzo y mano de obra humana para buscar un sueño cristiano casi imposible. Hoy en día tenemos un magnífico complejo monacal en Madrid, que hace pensar que todo mereció la pena… ¿O no?

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